14 noviembre 2009
05 noviembre 2009
04 noviembre 2009
Ejercicio de espanto periodístico panfletario

Los riesgos de una política con los piqueteros que está descontrolada
Por: Eduardo van der Kooy
El puntapié inicial de este tiempo político lo dieron los grupos que tuvieron aquel largo conflicto con la empresa Kraft. Convirtieron ese conflicto en una protesta piquetera que obstaculizó durante días uno de los principales accesos a la Capital, la Panamericana. Una audacia casi desconocida hasta entonces.
Aquel pleito laboral produjo solidaridades reflejadas en piquetes que se reprodujeron como hongos en toda la ciudad. Marcó, sin dudas, un aumento de la conflictividad social que no ha descendido, pese a las afirmaciones en contrario que suelen hacer los funcionarios del Gobierno de Cristina Kirchner.
El Gobierno actuó lleno de vacilaciones en el conflicto en Kraft. Esas vacilaciones fueron interpretadas como una debilidad política. Desde entonces los piquetes volvieron a reproducirse con orígenes diversos: problemas salariales, despidos y hasta una supuesta promesa postergada, según un núcleo de veteranos de la guerra de Malvinas a quienes no se les reconoce esa condición. La Panamericana pasó a ser el escenario dilecto para cualquier reclamo. Lo corroboran los trabajadores de la central nuclear de Atucha, en la localidad de Lima, que por una cuestión gremial interna saltan cada tanto a la ruta, queman un par de neumáticos, interrumpen el tránsito y generan el caos y la crispación.
El teatro de la protesta social y piquetera fue durante dos días bastante más majestuoso y sorprendente: grupos no kirchneristas decidieron bloquear la Avenida 9 de Julio en su cruce con Belgrano. Reclamaron, entre varias cosas, la participación en los planes de empleo anunciados y ejecutados de a poco por Cristina para paliar las secuelas de la crisis económica.
El fenómeno parecería mostrar, al menos, tres facetas inocultables. La escalada de la protesta piquetera, también en sus formas, es una de ellas. La pérdida de control de los Kirchner sobre buena parte de esas organizaciones surge como otra evidencia. La carencia de herramientas políticas para afrontar la nueva situación quizá sea el diagnóstico más delicado.
Néstor Kirchner tuvo, durante su mandato, la idea de no criminalizar la protesta reparando en la convergencia de varias circunstancias. La Argentina empezaba a salir de la gran crisis, que había estado enmarcada por severos brotes de violencia. La metodología de la protesta callejera, antes o después, conduciría a sus actores a un desgaste. Un desgaste que estaba acicateado, además, por una notable recuperación económica que, aunque en goteo, comenzó también a derramarse sobre esos sectores postergados.
Esa receta olería a vieja en esta nueva coyuntura. Por varias razones. Los Kirchner no pueden especular con ninguna futura bonanza a pesar de que, tal vez, lo peor de la crisis económica en la Argentina ya haya pasado. El deterioro del Gobierno de Cristina y el modo en que debió articular la política electoral también se ha terminado convirtiendo en otro escollo. Los grupos piqueteros, además, han perdido uniformidad. Con los Kirchner quedaron alineados Luis D'Elía, Edgardo Depetri y Emilio Pérsico. El resto ha ido ganado de nuevo autonomía.
Tanta, que las negociaciones realizadas por varios de esos dirigentes con los piqueteros de izquierda que acamparon hasta anoche sobre la 9 de Julio debieron recurrir a promesas que no saben si podrán cumplir para desactivarlo.
Kirchner optó para enfrentar las elecciones de junio por una alianza con la vieja maquinaria del PJ bonaerense. Mantuvo la fidelidad de un grupo importante de organizaciones sociales y menos importantes de piqueteros. Pero aún dentro de ese universo la familiaridad con los barones del conurbano despertó recelos. Basta con recordar las palabras de D'Elía después de la derrota reclamando al ex presidente un retorno a la transversalidad. Ese retorno, a esta altura de la historia, parecería imposible.
Esa sociedad con los intendentes azuzó los reclamos de los grupos piqueteros de la izquierda. El Gobierno lanzó hace un par de meses un plan de creación de 100 mil empleos que se canalizan a través de cooperativas. Pero de aquellas indicadas por los caudillos del conurbano.
Los piquetes en la Panamericana despuntaron una sórdida disputa con Daniel Scioli. El gobernador debió resignarse ante la dependencia financiera que tiene de los Kirchner. El piquete en la 9 de Julio inauguró otro capítulo de fricciones con Mauricio Macri. El jefe de Gobierno porteño tiene dos ventajas sobre Scioli: su administración sobrevive con recursos propios y su proyecto político se afianza en la confrontación con los Kirchner.
Macri aguardó 16 horas para que la promesa de Aníbal Fernández se cumpliera. ¿Qué promesas? El jefe de Gabinete, cuando el lunes arreglaron el entuerto policial, había asegurado que en la madrugada de ayer los piqueteros serían instados a dejar la 9 de Julio.
Aquel pedido no existió o no sirvió. Por ese motivo Macri pidió la intervención de la Justicia. Un recurso que no desnudó del todo la impotencia oficial por el desenlace pactado. La realidad se desliza ahora entre aquellas intrigas policiales y estas porfías por los piquetes. Parece haberse perdido la noción de la política y del orden mínimo.
¿Qué es la Tupac Amaru?
30 octubre 2009
Otros proyectos de asignación por hijo que andaban dando vuelta

Menem, la Ferrari y los medios en los '90
Recordemos, los medios -que no se crispaban por esos días- lo difundieron y Menem ganó con más del 50% de los votos.
18 octubre 2009
09 octubre 2009
06 octubre 2009
03 octubre 2009
Comentario de Claudio Do Santo, de Candelaria
los felicito por los temas que tratan y que abren los ojos a la gente.
Quisiera emitir mi opinión acerca de lo que hablaban, el sindicalismo.
Soy una persona que trabaja en el ámbito técnico de la construcción,
trabajé para una serie de empresas y llamativamente en todas cuando
algun obrero quiere hacer un reclamo se lo calla o se lo despide, esto
porque la clase sindical en misiones no existe. Si bien es cierto que
mejoró el salario en blanco de la gente, también es cierto que hay
empresas que no pagan no remunerativos, aguinaldos, vacaciones,
salarios, horas extras en blanco ( las pagan en negro), gente que
trabaja con la menor de las categorias (ayudante) haciendo trabajos de
categorias superiores.Todo esto en el mejor de los casos, porque hay
compañias que no saben que es la UOCRA y de las leyes y decretos que
en algún tiempo se escribieron.
Bueno este escrito es fundamentalmente para que sepan mi opinión y
para que de una vez los sindicatos defiendan a la gente y no a los
empresarios que ganan sumas abultadas. Un saludo y buenisimo el
programa.
02 octubre 2009
Hernán Arbizu sobre la JPMorgan
28 agosto 2009
Para el 13, que lo mira por TV. ¿Qué es ISDB-T?
La norma de TV digital que acaba de ser confirmada por Cristina.
Para el 13, que lo mira por TV
sábados de 08:00 a 12:00
LT 17 Radio Provincia de Misiones
Uribe, dragón que escupe agua
Alvaro Uribe, 4 de julio de 1952, dragón de agua, nacido en el mes de la cabra
Pertenece a un signo que jamás acepta la derrota y eso mismo lo convierte en su peor enemigo. Cuando está convencido de que tiene la razón, puede precipitarse de cabeza a una situación desastrosa.
¿Eso lo hace fanfarrón o autodestructivo? En realidad, no. Solo se trata de una persona que DEBE llevar a cabo sus planes, sin pensar en las consecuencias. El dragón cree que vino a la tierra para elevar las normas a alturas superlativas, y cuando más se intenta cambiar su línea de acción, más obstinado se vuelve. Pese a todo, en el dragón se pueden leer sus pensamientos como en un libro abierto. Es raro que vacile o retroceda, y es por eso sus acciones terminan en éxito o en increíbles ejercicios de ineficacia... Es bueno recordar también que el dragón puede ser deslumbrante o vistoso, pero nunca es profundo.
Tiene tendencias dogmáticas aunque también puede mostrarse generoso, sobre todo cuando siente que lo necesitan, pero luego de la ayuda vendrán las severas amonestaciones.
El dragón rara vez mide sus palabras, da sus opiniones como si fueran edictos imperiales, y aunque pueda entusiasmarse hablando de las virtudes de la libertad de expresión y de la democracia, no hay que creerle. El se siente por encima de la ley y... no siempre vive de acuerdo a lo que predica...
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TV analógica, TV Digital

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